La transición verde ya está modificando lo que las empresas necesitan de sus plantillas. Y buena parte de ese cambio ocurre dentro de profesiones que conocemos.
Cedefop señala que las nuevas necesidades relacionadas con la sostenibilidad están dando lugar a nuevas ocupaciones, pero también están modificando puestos existentes, especialmente cuando las competencias ambientales se combinan con las digitales. Sus estudios recientes detectan esta evolución en sectores tan distintos como el comercio, la alimentación, la gestión de residuos o la automoción.
Por eso, para entender hacia dónde van los empleos verdes conviene mirar más allá de las profesiones que llevan la sostenibilidad en el nombre. También hay que observar qué estamos empezando a pedir a quienes ya trabajan en producción, administración, mantenimiento, logística, compras o gestión empresarial.
Qué son los empleos verdes y cómo están cambiando
Si buscamos definir qué son los empleos verdes, la primera respuesta suele llevarnos a actividades como las energías renovables, la gestión de residuos, el tratamiento del agua, la rehabilitación energética o la protección ambiental.
Son algunos de los ejemplos más visibles, pero el concepto se está ampliando.
Cedefop analiza hace más de una década cómo la transición ecológica modifica el mercado de trabajo europeo.
En la práctica, esto crea situaciones diferentes. Hay profesiones que nacen vinculadas directamente a nuevas actividades ambientales. Otras ya existían y ahora incorporan conocimientos distintos.
La automoción permite verlo con claridad. El paso hacia vehículos eléctricos e híbridos exige que determinados perfiles técnicos conozcan baterías, sistemas de alta tensión, nuevos sistemas electrónicos y herramientas digitales de diagnóstico. El oficio conserva buena parte de su base técnica, pero el trabajo cambia. Cedefop utiliza precisamente este sector como uno de los ejemplos de cómo evolucionan las competencias asociadas a la transición verde.
Algo parecido ocurre en construcción, industria, alimentación o logística. El cambio puede aparecer en una nueva tecnología, en la normativa que afecta a un proceso o en la necesidad de utilizar menos energía y materiales.
Así, hablar de empleos verdes implica hablar también de puestos que se están adaptando a una economía con nuevas exigencias ambientales.
Qué competencias verdes serán más demandadas
No existe una única lista de competencias verdes válida para todas las profesiones. Lo que necesita una persona que trabaja en mantenimiento industrial tiene poco que ver con las tareas de quien gestiona proveedores o analiza información financiera.
Sin embargo, aparecen ámbitos de conocimiento que se repiten en diferentes sectores.
Uno de ellos es la eficiencia energética y en el uso de recursos. Saber interpretar consumos, detectar pérdidas o aplicar medidas de ahorro puede formar parte del trabajo de perfiles de mantenimiento, instalaciones, producción o gestión de edificios.
La economía circular introduce otras capacidades. Una empresa que quiere reducir residuos necesita revisar materiales, procesos de fabricación, embalajes, posibilidades de reparación o formas de reutilización. Esto afecta a profesionales de producción, diseño o compras, dependiendo de la actividad.
También aumenta el peso de la información ambiental. Medir consumos, registrar datos, interpretar indicadores o comprobar la trazabilidad de determinados materiales requiere profesionales capaces de trabajar con información que antes podía quedar fuera de sus funciones habituales.
El informe Workforce 2030, publicado por la Organización Internacional del Trabajo en diciembre de 2025, analiza cómo las transiciones verde y digital están modificando de forma simultánea las necesidades de empleo y de competencias. La OIT plantea que las estrategias de formación deben abordar ambas transiciones de manera coordinada.
Esa relación se ve fácilmente en el trabajo diario. Un sensor permite conocer el consumo de una máquina; un programa puede analizar esos datos y detectar ineficiencias. En logística, las herramientas digitales ayudan a planificar recorridos y cargas. En automoción, el software ayuda en el diagnóstico de nuevos vehículos.
Por eso, entre las competencias verdes más demandadas encontraremos conocimientos ambientales específicos, pero también capacidad para trabajar con datos y nuevas tecnologías. Cedefop apunta asimismo a competencias transversales como la resolución de problemas, la adaptabilidad y el pensamiento crítico, mencionadas de forma recurrente por las empresas estudiadas en sus investigaciones.
La combinación de competencias dependerá del puesto.
La transición verde afecta a las profesiones tradicionales de manera cotidiana
Para muchas personas, la transición verde llegará a través de cambios bastante cotidianos.
En compras, puede implicar revisar cómo se seleccionan proveedores y qué información se solicita sobre materiales y productos.
En logística, puede traducirse en reducir recorridos innecesarios, mejorar la planificación de las cargas o controlar con mayor precisión el consumo asociado al transporte.
Un equipo de mantenimiento puede aprender a trabajar con nuevos equipos, sistemas de monitorización energética o tecnologías eléctricas.
En administración y finanzas pueden aparecer nuevas necesidades relacionadas con el registro y seguimiento de información ambiental.
La sostenibilidad modifica funciones menos técnicas. Un equipo de comunicación necesita comprender los datos que respaldan una afirmación ambiental antes de convertirla en un mensaje público.
Recursos humanos tiene la tarea de identificar qué conocimientos faltan dentro de la organización y decidir qué perfiles necesitan actualización profesional.
Los casos estudiados por Cedefop muestran la convivencia entre conocimientos nuevos y profesiones conocidas. En julio de 2026, Cedefop publicó un análisis de ofertas de empleo para estudiar la aparición de nuevos perfiles verdes. Una de sus recomendaciones consiste en identificar las competencias transferibles entre profesiones para facilitar el paso hacia nuevas funciones sin exigir siempre una reconversión completa.
Esta perspectiva cambia la conversación sobre los empleos verdes. Para una parte importante de la población trabajadora, adaptarse puede consistir en sumar conocimientos concretos a una experiencia profesional que ya tiene valor.
La formación es clave para adaptarse al cambio
Aquí entra en juego la formación.
Cuando un puesto incorpora nuevas tareas, la primera necesidad suele ser actualizar conocimientos. El upskilling permite ampliar las capacidades que una persona ya utiliza en su profesión. El reskilling prepara para asumir funciones distintas o facilitar el paso hacia otro puesto.
En ambos casos resulta más útil pensar en situaciones concretas que en conceptos generales.
Una persona con experiencia en mantenimiento puede formarse en eficiencia energética o en tecnologías asociadas a nuevos equipos. Alguien que trabaja en aprovisionamiento puede aprender a aplicar criterios ambientales a la selección de proveedores. Un profesional de logística puede adquirir competencias en herramientas de análisis para mejorar rutas y consumos.
La experiencia acumulada sigue siendo valiosa. El objetivo es aprovecharla y completar lo que el puesto exige.
Cedefop recomienda desarrollar itinerarios de reskilling breves, identificar capacidades transferibles entre ocupaciones y utilizar formatos de aprendizaje flexibles y modulares. Su informe de julio de 2026 plantea estas medidas como una forma de facilitar la movilidad hacia actividades verdes sin obligar a realizar procesos completos de recualificación cuando no sean necesarios.
La OIT también sitúa el desarrollo de competencias y el aprendizaje a lo largo de la vida entre las herramientas para apoyar una transición justa. En julio de 2026 presentó su programa Skills for a Greener Future, dirigido a preparar a personas, empresas e instituciones para los cambios asociados a una economía más sostenible.
Para quienes diseñamos formación, esto plantea una exigencia práctica. Explicar qué es la economía circular tiene utilidad, pero el aprendizaje gana valor cuando una persona entiende cómo aplicar ese conocimiento en su puesto.
Ahí estará buena parte del reto formativo de los próximos años.
El papel del triple impacto en el futuro del empleo
La transición verde también conecta con una forma más amplia de entender el impacto de las empresas.
El enfoque de triple impacto, presente en el movimiento B Corp, incorpora tres dimensiones de la actividad empresarial: económica, social y ambiental. Llevado al terreno del empleo, obliga a mirar tanto los nuevos conocimientos que necesita una empresa como las oportunidades que tendrán las personas para adquirirlos.
Pensemos en una organización que quiere reducir su consumo energético. Una organización que quiere reducir su consumo energético puede invertir en equipos más eficientes, pero también necesitará trabajadores que sepan utilizarlos, mantenerlos y analizar la información que generan.
Si modifica sus criterios de compra, quienes gestionan proveedores necesitarán conocer esos requisitos.
Si empieza a medir nuevos indicadores ambientales, alguien tendrá que recopilar los datos y entender qué dicen.
El compromiso corporativo termina convirtiéndose así en tareas concretas y, con ellas, en necesidades de formación.
La dimensión social también importa. Una transición laboral bien gestionada necesita ofrecer posibilidades de actualización a quienes ya forman parte del mercado de trabajo. La OIT también sitúa el desarrollo de competencias y el aprendizaje a lo largo de la vida entre las herramientas para apoyar una transición justa.
Para empresas y profesionales, la cuestión práctica será identificar qué cambia en cada puesto y qué aprendizaje hace falta para responder a ese cambio.
Algunos empleos verdes serán nuevos. En muchos otros casos, veremos profesiones conocidas que incorporan conocimientos sobre energía, recursos, tecnología o sostenibilidad.
Ahí es donde la formación puede intervenir de forma concreta: acortando la distancia entre las competencias que ya tenemos y las que el trabajo empieza a pedir.

Entiendo la comunicación como una forma de conectar ideas, personas y oportunidades. En Femxa desarrollo campañas, contenidos y proyectos que acercan la formación a quienes quieren seguir creciendo profesionalmente. Mi experiencia me ha llevado a combinar creatividad, análisis y estrategia para dar forma a cada iniciativa, comunicarla con claridad y hacer que llegue a las personas adecuadas.