¿Cuánto dinero tiene mi empresa para formar a su plantilla? ¿Podemos elegir cualquier curso? ¿Qué sucede si una persona abandona la formación o si el crédito disponible es inferior al coste? Son preguntas que aparecen cuando una organización decide aprovechar la formación bonificada, también conocida como formación programada por las empresas, una iniciativa que forma parte del sistema de Formación Profesional para el Empleo (FPE) y que permite financiar el aprendizaje de las personas trabajadoras mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.
Según los datos estadísticos de FUNDAE sobre formación programada por las empresas, en 2025 un total de 348.443 empresas utilizaron la formación bonificada, con más de 6,1 millones de participaciones en cursos, mientras que el crédito consumido representó el 51,8 % del disponible. Estas cifras reflejan que todavía existe un amplio margen para aprovechar los recursos destinados a la formación de las personas trabajadoras, aunque su utilización requiere conocer los procedimientos y requisitos que intervienen en la gestión de las bonificaciones.
Después de más de 25 años vinculados a la formación y el empleo, conocemos de cerca las dudas que surgen durante este proceso, desde el cálculo del crédito disponible hasta los plazos de comunicación o la documentación que debe conservarse. Muchas de ellas aparecen también en las consultas que recibe FUNDAE y responden a situaciones habituales en la actividad de las empresas. A partir de estas preguntas, repasamos los aspectos que conviene tener en cuenta para organizar la formación y aprovechar el crédito disponible.
Crédito disponible y cursos que pueden bonificarse
1. ¿Cómo puedo saber cuánto crédito de formación bonificada tiene mi empresa?
El crédito se calcula a partir de las cotizaciones por formación profesional del año anterior y la plantilla media de la empresa. Las organizaciones de 1 a 9 personas trabajadoras disponen del 100 % de la cuota ingresada, las de 10 a 49 del 75 %, las de 50 a 249 del 60 % y las de 250 o más del 50 %. Además, las empresas de 1 a 5 personas trabajadoras cuentan con un crédito mínimo de 420 euros. Para conocer la cantidad exacta, puede consultarse el importe asignado en la aplicación de FUNDAE, teniendo en cuenta que las empresas de nueva creación tienen condiciones específicas de cálculo.
2. ¿Qué ocurre si el curso cuesta más que el crédito disponible?
La empresa puede realizar la formación y asumir la parte del coste que exceda de la bonificación. Por ejemplo, si dispone de 1.000 euros de crédito y organiza un curso de 1.400 euros, podría financiar hasta 1.000 euros mediante este sistema, siempre que los costes justificados y los módulos económicos aplicables lo permitan. Por ello, conviene calcular previamente el importe bonificable y la aportación que tendrá que realizar la empresa, considerando también las obligaciones de cofinanciación privada que correspondan según su plantilla.
3. ¿Puedo guardar el crédito que me sobra para utilizarlo el próximo año?
Las empresas con menos de 50 personas trabajadoras pueden acumular el crédito sin consumir para utilizarlo durante los dos ejercicios siguientes, siempre que hayan comunicado esta decisión a FUNDAE antes del 30 de junio del año al que corresponde el crédito. Esta posibilidad permite reservar recursos para desarrollar acciones formativas de mayor duración o distribuir los cursos según las necesidades de cada organización. Para aprovecharla, conviene revisar el crédito disponible durante el primer semestre y decidir con antelación cómo se va a utilizar.
4. ¿Qué cursos se pueden bonificar? ¿También los online?
Las empresas pueden elegir formación relacionada con su actividad y las necesidades profesionales de sus equipos, desde idiomas o competencias digitales hasta gestión empresarial y conocimientos técnicos. La duración mínima general es de dos horas y se admiten tanto la modalidad presencial como la teleformación, siempre que se cumplan los requisitos de impartición, seguimiento y evaluación. En Femxa contamos con un catálogo de cursos online bonificables para empresas que abarca diferentes áreas profesionales y permite seleccionar acciones formativas adaptadas a las necesidades de cada plantilla.
Participantes, comunicaciones y documentación de la formación
5. ¿Qué sucede si una persona abandona el curso o no supera la formación?
Esta duda aparece entre las consultas dirigidas a FUNDAE, especialmente cuando una persona deja de participar durante el desarrollo de un curso. Para que compute como participante finalizada debe haber realizado, con carácter general, al menos el 75 % de las horas en formación presencial o el 75 % de los controles periódicos de seguimiento del aprendizaje en teleformación. Si abandona antes de cumplir estos requisitos, la empresa deberá reflejarlo al comunicar la finalización y revisar el importe bonificable. Conviene distinguir entre la participación exigida para aplicar la bonificación y la evaluación necesaria para obtener un diploma de aprovechamiento.
6. ¿Con cuánta antelación tengo que comunicar un curso a FUNDAE?
El inicio de cada grupo formativo debe comunicarse al menos dos días naturales antes de su comienzo. Si se producen cambios en los horarios, las fechas de ejecución o la localidad, también deberán notificarse dentro de los plazos establecidos, generalmente con un día de antelación, mientras que una modificación de la fecha de inicio requiere respetar nuevamente el plazo de dos días. Estas comunicaciones forman parte de la gestión de la formación programada y deben coordinarse con el calendario de los cursos para cumplir los requisitos de bonificación.
7. Si un curso termina en junio, ¿puedo aplicar la bonificación en septiembre?
Sí, siempre que se haya comunicado su finalización y se cumplan los requisitos establecidos. La empresa puede aplicar la bonificación en sus cotizaciones a la Seguridad Social después de finalizar la acción formativa, dentro del plazo correspondiente al ejercicio. Con la regulación vigente desde enero de 2026, el límite general se sitúa al finalizar el período de solicitud de la liquidación de cuotas de diciembre, por lo que conviene coordinar la comunicación de finalización con la gestión de las cotizaciones.
8. ¿Qué documentación debo conservar si FUNDAE revisa la formación?
La empresa debe conservar las facturas, los justificantes de los costes, los registros de asistencia o actividad y la documentación que acredite la impartición de los cursos, además de identificar los gastos bonificados en su contabilidad. El período general de conservación es de cuatro años y estas obligaciones también afectan a las organizaciones que encargan la gestión a una entidad externa. Mantener la documentación de cada acción formativa organizada desde su inicio facilita las comprobaciones posteriores y permite acreditar correctamente los importes bonificados.
Detrás de estas preguntas aparecen situaciones que cualquier empresa puede encontrarse al organizar la formación de su plantilla. Conocer el crédito disponible, elegir los cursos, coordinar los horarios y cumplir los requisitos administrativos forman parte de un mismo proceso, que requiere tiempo y una gestión continuada para que la formación pueda desarrollarse según lo previsto.
Es precisamente en esa gestión donde nuestra experiencia acompañando a empresas durante más de 25 años cobra sentido. Desde la elección de los cursos hasta las comunicaciones con FUNDAE, el seguimiento de las personas participantes y la tramitación de las bonificaciones, nuestro equipo se ocupa de coordinar cada fase del proceso, atendiendo tanto a las necesidades formativas como a los requisitos administrativos. Así, las empresas pueden centrarse en lo que les ha llevado a poner en marcha la formación, ofrecer a sus equipos oportunidades para actualizar sus conocimientos y seguir creciendo profesionalmente, mientras cuentan con Femxa para gestionar todo lo que implica aprovechar su crédito formativo.

Apasionada del arte, el diseño y la comunicación de marcas y productos, me encanta poner a punto aspectos como la identidad corporativa y el diseño publicitario o web, entre otras áreas. Mi curiosidad me ha llevado a seguir añadiendo habilidades a mi caja de herramientas, incorporando el diseño UX, el desarrollo web, el SEO técnico y el copywriting.