La colaboración entre empresas y entidades sociales es clave para avanzar hacia una sociedad más justa, inclusiva y sostenible. En este contexto, la Plataforma del Tercer Sector desempeña un papel fundamental al agrupar a las principales organizaciones del ámbito social.
Al frente de esta entidad se encuentra Luciano Poyato, presidente de la Plataforma del Tercer Sector, una organización que impulsa proyectos orientados a la lucha contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad.
Femxa colabora activamente con esta iniciativa a través de la Casilla Empresa Solidaria, una herramienta que permite a las empresas destinar el 0,7 % de su Impuesto de Sociedades a financiar proyectos sociales sin coste adicional. Como empresa embajadora de esta iniciativa y reconocida con el Sello Empresa Solidaria, Femxa contribuye a difundir este mecanismo de colaboración entre empresas y entidades sociales.
Conversamos con Luciano Poyato sobre el papel del Tercer Sector en la sociedad actual, la importancia de las alianzas con el mundo empresarial y el impacto de iniciativas como la Casilla Empresa Solidaria.
Entrevista a Luciano Poyatos, presidente de la Plataforma del Tercer Sector
Su trayectoria profesional está profundamente vinculada al ámbito social. ¿Qué le llevó a dedicar su vida al Tercer Sector?
He dedicado mi vida al Tercer Sector porque siempre he tenido una convicción profunda: una sociedad más justa se construye estando cerca de quienes más lo necesitan. Aunque mi formación fue técnica y social, muy pronto entendí que mi verdadera vocación era acompañar a personas en situación de vulnerabilidad y trabajar para que sus derechos sean garantizados.
Ese compromiso me ha guiado durante toda mi trayectoria y sigue siendo lo que me mueve cada día. He encontrado en el Tercer Sector un espacio donde podía poner en práctica todo aquello en lo que creo: defender derechos, promover la igualdad y contribuir a una sociedad más cohesionada y más humana. Ese sentido de propósito es lo que me ha sostenido todos estos años y lo que continúa dándome motivos para seguir trabajando con la misma ilusión.

En los últimos años se habla cada vez más del papel del Tercer Sector como actor clave en la cohesión social. ¿Cómo ha evolucionado este papel y qué retos tiene por delante?
En los últimos años, el Tercer Sector ha pasado de ser un actor percibido como complementario a consolidarse como un pilar esencial para la cohesión y el bienestar social en España. Atiende a millones de personas, aporta un conocimiento profundo del territorio y llega allí donde las administraciones no siempre pueden hacerlo, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, exclusión o emergencia.
Ese trabajo continuado nos ha situado en un papel estratégico: defendemos derechos, generamos cohesión social y contribuimos al desarrollo del país desde una mirada profundamente humana.
Al mismo tiempo, esta evolución nos enfrenta a desafíos que forman parte natural de nuestro crecimiento como sector. Para seguir garantizando derechos y sosteniendo la red de apoyo social, necesitamos una financiación más estable, un marco institucional que reconozca plenamente nuestro papel y una mayor capacidad para anticiparnos a un contexto marcado por crisis cada vez más frecuentes, climáticas, económicas y sociales, que requieren respuestas coordinadas, integrales y sostenidas en el tiempo.
En su opinión, ¿qué tipo de alianzas entre el sector empresarial y el Tercer Sector generan mayor impacto social?
Las alianzas más transformadoras son aquellas que se basan en la confianza, la corresponsabilidad y una visión compartida. Cuando las empresas aportan su capacidad de innovación y recursos, y el Tercer Sector aporta experiencia social y cercanía a las personas, el impacto se multiplica.
No se trata solo de colaboraciones puntuales, sino de alianzas estables que contribuyen a construir soluciones duraderas. Este trabajo conjunto permite avanzar hacia un modelo de desarrollo más humano, más sostenible y que no deje a nadie atrás.
¿Qué tipo de proyectos sociales se están financiando gracias a la Casilla Empresa Solidaria y qué impacto real tienen en la vida de las personas?
La Casilla Empresa Solidaria es la oportunidad con coste cero que tienen todas las empresas que presentan el Impuesto de Sociedades de destinar el 0,7 % de su tributación a proyectos sociales. Gracias a la Casilla Empresa Solidaria se financian miles de proyectos en todo el país, como, por ejemplo, programas de atención sociosanitaria, inserción laboral, apoyo educativo, defensa de derechos, lucha contra la discriminación o acompañamiento a personas mayores y jóvenes en riesgo.
Solo en 2024, la Casilla Empresa Solidaria permitió financiar más de 1.078 proyectos estatales y miles a nivel autonómico, desarrollados por cientos de entidades. Detrás de cada proyecto hay historias reales de personas que encuentran apoyo, oportunidades y acompañamiento. Es una herramienta que convierte un gesto sencillo en un impacto social enorme.
Femxa ha sido reconocida con el Sello Empresa Solidaria y ejerce como empresa embajadora de la Casilla Empresa Solidaria. ¿Qué relevancia tienen este tipo de empresas comprometidas para impulsar la iniciativa?
Las empresas embajadoras como Femxa son fundamentales para impulsar la Casilla Empresa Solidaria porque representan exactamente el tipo de liderazgo que esta iniciativa necesita: compromiso real, coherencia y una voluntad clara de contribuir al bien común.
No es solo que marquen la Casilla; es que dan un paso más y se convierten en altavoces de la solidaridad empresarial, ayudando a que más compañías conozcan esta herramienta y entiendan su enorme impacto.
Cuando Femxa decide respaldar públicamente la Casilla Empresa Solidaria, está enviando un mensaje contundente al resto del tejido empresarial. Su ejemplo demuestra que la sostenibilidad y la responsabilidad social no son tendencias pasajeras, sino parte de una forma de hacer empresa que mira al futuro con rigor y con valores.
Además, su papel como embajadora contribuye a romper una de las principales barreras que tenemos: el desconocimiento. Que Femxa explique, difunda y visibilice la Casilla tiene un efecto multiplicador enorme, porque ayuda a que otras empresas entiendan que pueden generar impacto social sin coste adicional y con un reconocimiento claro, como el Sello Empresa Solidaria.
En definitiva, empresas como Femxa no solo fortalecen la iniciativa; marcan un camino. Son un ejemplo de cómo el sector privado puede ejercer un liderazgo transformador, alineado con la solidaridad y la sostenibilidad, y eso impulsa a muchas otras a sumarse a esta manera de construir futuro.
En un momento en el que se habla mucho de sostenibilidad, ESG o propósito empresarial, ¿qué papel cree que debe ocupar la acción social dentro del modelo de empresa del futuro?
La acción social debe ocupar un papel absolutamente central en la empresa del futuro. Hoy ya no se concibe una empresa que trabaje de espaldas a su entorno o que ignore su impacto en las personas y en el planeta. Integrar la sostenibilidad y la solidaridad no solo es una obligación ética, es también una estrategia inteligente en un mercado cada vez más exigente.
Las empresas están entendiendo que la responsabilidad social ya no es un departamento aislado: es una manera de operar. Implica incorporar la ética en la toma de decisiones, garantizar el respeto a los derechos humanos, promover la diversidad y la igualdad, reducir el impacto ambiental y generar un entorno laboral que cuide a las personas. Esa mirada integral convierte a la empresa en un agente de cambio y fortalece su reputación, su competitividad y su capacidad para atraer talento.
En este contexto, la Casilla Empresa Solidaria se convierte en una herramienta muy eficaz y muy accesible para canalizar ese compromiso. Permite, sin coste adicional, que las empresas contribuyan directamente a proyectos que garantizan derechos, luchan contra la pobreza y la exclusión y fortalecen la cohesión social.
Marcar la Casilla es un gesto sencillo, pero profundamente estratégico: alinea a la empresa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, refuerza su dimensión social dentro del marco ESG y contribuye a transformar la sociedad.
La empresa del futuro, que quiere ser competitiva, relevante y sostenible, es la que entiende que su crecimiento va de la mano del bienestar colectivo. Las que apuestan por integrarlo en su cultura corporativa, como ya lo hacen empresas embajadoras como Femxa, son las que están marcando el camino hacia un modelo empresarial más justo, más humano y más preparado para afrontar los futuros desafíos globales.
Si más empresas marcaran la Casilla Empresa Solidaria, ¿qué cambios reales podríamos ver en la sociedad en los próximos años?
Ahora mismo estamos en un punto muy esperanzador. En la última campaña de la que tenemos datos, el 19 % de las empresas que podían marcar la Casilla Empresa Solidaria ya lo hicieron, un salto enorme respecto a años anteriores. Ese dato demuestra algo muy importante: cuando las empresas conocen la Casilla, la marcan, porque entienden que es una herramienta de impacto social real y sin coste.
Pero también significa que todavía hay un 81 % de potencial sin activar. Y si ese porcentaje creciera, el cambio sería extraordinario.
Si, por ejemplo, lográramos que todas las empresas marcaran la Casilla estaríamos hablando de un incremento sustancial de los recursos destinados a proyectos sociales: más programas de acompañamiento, más inserción laboral, más atención sociosanitaria, más apoyo a la infancia, más protección frente a la soledad no deseada o la exclusión. Una sociedad más cohesionada, más justa e igualitaria.
El impacto sería visible en todo el territorio: más presencia de programas en zonas rurales, mayor apoyo a colectivos con menos oportunidades, refuerzo de las entidades que sostienen la cohesión social y una capacidad mucho mayor de anticiparnos a nuevas vulnerabilidades.
En resumen, si más empresas marcaran la Casilla Empresa Solidaria, veríamos un país con más oportunidades, más derechos garantizados y menos desigualdad, donde la solidaridad empresarial deja de ser excepcional y se convierte en una práctica normalizada, tan estratégica como necesaria.

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